La Huerta de Alicante, entre mar y montaña

Contexto

«La Huerta de Alicante, entre mar y montaña«

Texto elaborado por: Verónica Quiles López

Estamos trabajando en la actualización del material gráfico que acompaña el texto y la traducción al valenciano. Próximamente estará disponible. Gracias por tu comprensión 😉

La Huerta de Alicante, paisaje de cultivo tradicional de regadío y secano, constituye para los alicantinos en el imaginario colectivo, uno de los paisajes culturales más singulares con los que se han identificado durante siglos, pero también ha sido uno de los más castigados durante la última centuria, perdiéndose prácticamente su identidad. 

La Huerta se extiende al NE de la ciudad de Alicante y conserva entre sus habitantes, un interesantísimo patrimonio cultural material e inmaterial propio de la vida cotidiana, que es sin lugar a dudas, el adn de la cultura popular de la Huerta alicantina.

En los últimos años diferentes colectivos se preguntan si es posible la recuperación del frondoso vergel y sistema de regadío tradicional que caracterizaba a la Huerta, ya que muchas acequias ya no portan agua y el campo se encuentra muy urbanizado en su gran mayoría. Desde el proyecto TERRA, vemos de vital necesidad la recuperación y protección de los elementos del Paisaje Cultural conservados como principales factores dinamizadores de la comarca.

La histórica Huerta de Alicante se encuentra en la comarca litoral L’Alacantí, situada a continuación de La Marina Baja, en la marcha hacia el sur con la comarca del Bajo Vinalopó.

Desde luego, la palabra Huerta no ha de tomarse aquí en el mismo sentido como las huertas o vegas que conocemos al N o al S de la provincia de Alicante, cuyos caudales Júcar y Segura, portan agua durante todo el año. 

La histórica Huerta de origen andalusí se encuentra en la cuenca baja del río Monnegre, conformando un importante paisaje cultural hortelano que llegó a alcanzar con los siglos, hasta 3.660 tahúllas de terreno secano con riego eventual.

El río nace en la Hoya de Castalla y desemboca en el municipio de El Campello, recibiendo diversos nombres durante su recorrido de más de 20 km. En su nacimiento, próximo a Castalla y hasta la presa de Tibi, se le denomina río Verde. A partir de aquí cambia de nombre a Monnegre aguas abajo de la presa como consecuencia del color que toma el agua al atravesar un manto de calizas negras, cruzando el término de Xixona. Recibe las aguas del barranco de Xixona y ya en término de Mutxamel, desvían íntegramente las aguas para el riego en el primer azud, Vell, denominándose a este cauce río Seco, haciendo alusión a un cauce sin agua.

Una alineación rocosa abraza en forma de abanico por el interior la cuenca donde se asienta la Huerta pudiéndose divisar numerosas sierras como el Benacantil, Serra Grossa, Cabezo d’Or, Aitana, Puig Campana, Bernia, Maigmó, Chantal del Pichaor, Alto de La Mosca, Peña de la Moleta, Peña Roya, La Carrasqueta… 

La Huerta se sitúa en el Campo de Alicante, que abarca un gran llano litoral cuaternario, accidentado al W y N por alineaciones cretácicas y triásicas. Posee una agricultura de litoral, con inviernos muy templados y secos, factor determinante para la coexistencia de cultivos de secano y regadío. A la zona de interior corresponden las poblaciones de Aigües, Busot, Torremanzanas y Xixona. Mutxamel, Sant Joan, El Campello, Agost y Sant Vicente del Raspeig son municipios que lindan con la ciudad de Alicante.
La Huerta de Alicante se centra en el valle sobre el eje del río Monnegre. Se encuentra salpicada por diversos montes, colinas y lomas cubiertas de esparto y otras plantas autóctonas, muy apreciada en nuestras tierras desde tiempos inmemoriales para la confección de enseres y útiles domésticos y posteriormente, como materia prima industrial.

Al N se encuentran las Lomas de Xixí y la Sierra de Bonalba y La Ballestera; al S la Serra Grossa y las Lomas del Faro; al SO las colinas del Calvario, el monte Orgegia, el Monte del Pino Alberola, las Lomas del Garbinet, la Loma Redona, al NO, los llanos de Sant Vicent del Raspeig y cierra por el E con el Mediterráneo. Además, está rasgada por dos barrancos, el del Juncaret y el de Orgegia que desembocan en el de Maldo, en la Albufereta de Alicante. 

Hay que entender, que el ecosistema de este ambiente ha ido modificándose durante el tiempo. En época Medieval se podían contemplar manadas de ciervos en los bosques, ambos, hoy inexistentes. En la actualidad, este ecosistema lo conforman un amplio conjunto de seres vivos. En estos montes se puede divisar la flora silvestre de plantas aromáticas, algunas con propiedades medicinales y curativas y que han sido utilizadas por generaciones de familias desde siglos, como es el tomillo, cantueso, rabogato, romero, regaliz, palmito, espino negro, retama borda, sabina, enebro, lentisco, coscoja… Y entre la fauna silvestre, abundan los zorros, jabalíes, perdices, codornices, gorriones, rapaces nocturnas y diurnas, lavanderas blanca, carboneros común, petirrojos, abubillas, verdecillos, mirlos, pequeños roedores, musarañas, tejones, erizos, conejos, liebres, lagartos ocelados, lagartijas, culebras bastarda y culebras de escalera. También existen comunidades de ánades, cercetas y patos y conforme nos aproximamos a la costa, se divisan numerosas gaviotas y otras aves.

La Huerta de Alicante se encuentra hoy difuminada en el territorio, ya que ha sufrido continuas transformaciones antrópicas, principalmente por la parcelación y el paso del suelo de uso rústico a urbano, residencial e industrial, viéndose menguada la superficie de campo en todos los términos municipales donde se ubica; Mutxamel, Sant Joan d’Alacant, El Campello y Alicante. A mediados del siglo XIX la Huerta contaba con los caseríos de Santa Faz, Benimagrell, Pueblo Nuevo o arrabal de Mutxamel, Lloixa, Tángel, Campello, lugar de Peñacerrada, la Universidad de Sant Joan y las villas Mutxamell y Villafranqueza. 

La zona regable arranca a partir del azud de Mutxamel de origen islámico portando aguas por el margen derecho por la acequia Mayor. El Azud de Sant Joan, construido en 1377, riega con la acequia del Gualeró la zona de cultivos más baja desde Sant Joan hasta el mar. En tercer lugar, dejando enmedio el de Sant Joan, se construye a mediados del siglo XIX, el azud del Campello, solicitado por los habitantes de este núcleo situado en el margen izquierdo, que desvía las aguas por la acequia Cerdá. Sin olvidar que aguas arriba, en un recorrido de 22 km se construyeron hasta el Pantano de Tibi las antiquísimas quince presas y molinos harineros. A la altura del caserío de Monnegre, hoy todavía podemos deleitarnos con sus hermosos huertos entre montañas, regados por las aguas del Pantano. 

Abrazando las inmediaciones de Alicante existió otra huerta de menor extensión también de origen andalusí, la Horta de Sueca, hoy completamente desaparecida, que fue menguando conforme crecía y se expandía la urbe, cuyos campos fueron regados por los manantiales de la Fuensanta y la Goteta que abastecen de aguas dulces la medina musulmana, arrabal y posterior villa, ubicada en las laderas del Benacantil. 

En la zona poniente de Alicante llamada Espartal, se encuentran los campos de secano de las partidas rurales de Pla de la Vallonga, Bacarot, Rebolledo, Alcoraya, Cañada, Fontcalent, Moralet y Verdegás. Estas tierras son más áridas y allí se planta cultivo de secano, principalmente se cubrió de viñedos, en cuyas bodegas se elaboran vinos desde al menos el siglo XVIII como se atestigua en los Manifiestos del Vino, conservados en el Archivo Municipal de Alicante. Hoy podemos encontrar en ellas otros árboles como almendros, algarrobos y olivos. Los caminos vecinales que, junto con los de agua, engranan el extenso paisaje cultural, salpicado de una multitud de casas de labor y fincas de recreo cercanas a los caseríos, aldeas y demás pueblos.