El origen del cultivo y exportación de tomate de invierno en Alicante. 2ª mitad Siglo XX

2ª mitad Siglo XX

«El origen del cultivo y exportación de tomate de invierno en Alicante»

Texto elaborado por: Verónica Quiles López

Estamos trabajando en la actualización del material gráfico que acompaña el texto y la traducción al valenciano. Próximamente estará disponible. Gracias por tu comprensión 😉

El tomate se cultiva en Europa tras el descubrimiento de América, convirtiéndose en un fruto básico de la dieta Mediterránea. La tradición del cultivo de tomates en la Huerta de Alicante posiblemente se generaliza en el Real Jardín Botánico de Alicante, a partir de 1817. Las siguientes referencias las constatamos en la Memoria de Agricultura publicada en 1849, por Joaquín Roca de Togores, como también viene reflejado en la crónica real de la inauguración de la línea férrea MZA, durante mayo de 1858. Entre los productos frescos que le ofrecen a la Reina Isabel II se mencionan los tomates de Callosa d’En Sarrià. Dos años más tarde, en la Exposición Agrícola, Industrial de Alicante, en octubre de 1860, se presentan a concurso tomates cultivados en las localidades de Villajoyosa, Cocentaina, Biar y los provenientes del Campo de Alicante, los tomates de Jijona y Agost.

Durante la década de 1910 Figueras Pacheco va recabando información para su obra Geografía General del Reino de Valencia, provincia de Alicante, donde describe la agricultura resaltando el cultivo de viñedo, almendro, olivo, algarrobo y naranjo. En cuanto a la mención de tomates, la única referencia destacable son los cultivados en Novelda, que se exportaban por el ferrocarril en grandes cantidades anuales, y los cultivados en Callosa d’En Sarrià, Altea y en la huerta alicantina. 

Como antecedente a la exportación del tomate de invierno en Alicante, el caso pionero más destacado, desde 1885, lo encontramos en las Islas Canarias, con productores de tomate canario o inglés mercado de Inglaterra, ya que el clima templado era ideal y el bajo coste de producción. Para el caso peninsular, habrá hasta 1950, cuando el tomate de invierno se cultiva en nuestras tierras alicantinas para la exportación a Europa, adecuándose al gusto inglés, principalmente, y también demandado por Alemania y Países Escandinavos. Se sucede a la vez en dos territorios, por un lado, en el corazón del Vinalopó, en Novelda y por el otro, en la Huerta de Alicante, capitaneado por Mutxamel y Sant Joan d’Alacant.

De forma experimental se comienza con plantaciones de tomates de tipo canario o  inglés, el cual incrementó rápidamente sus exportaciones, debido a la calidad de sus tomates, a la rapidez de los transportes vía terrestre -donde tenían muchas más ventajas que las provincias Canarias- y, también a los fuertes beneficios que se obtuvieron en las primeras campañas que constituyeron un gran estímulo para el exportador peninsular.

El cultivo se extiende hacia otros municipios como Monforte del Cid y Elche. Los cosecheros-exportadores se concentraban en Mutxamel y Novelda, como también en el Camp d’Elx y Bajo Segura. Será el momento de la llegada abundante mano de obra, los llamados temporeros provenientes de diferentes provincias de Andalucía, Murcia, Castilla La Mancha y Extremadura.