El agua de la Huerta

La histórica Huerta de Alicante ha sido alimentada por el río Monnegre, eje vertebrador de este territorio. Un río de caudal irregular, dependiendo de la estación y las condiciones climáticas, con mayor caudal en la entrada de otoño o primavera y un clima que se caracteriza por tener inviernos suaves, templados y secos, lo que facilita la coexistencia de cultivos de secano y de regadío. 

El desarrollo de la Huerta de Alicante y la primitiva red de acaquias y brazales se sucede en el periodo musulmán entre los siglos XII y XIII que, con el paso del tiempo, se perfecciona este sistema incorporando nuevas infraestructuras que mejoran los riegos, tanto en la cantidad de agua como en la distribución de la misma y en donde se aprovecha al máximo la energía del agua con la construcción de molinos harineros. El imponente paisaje cultural hortelano llegó a alcanzar 3.660 Ha de terreno secano con riego eventual. 

El río Monnegre, con una longitud de casi 40 km, en su cauce bajo, es donde se asienta la Huerta, dentro del denominado Campo de Alicante, que abarca un gran llano cuaternario, donde predomina la agricultura del litoral, con inviernos muy templados y secos.

La carencia de agua en nuestras tierras, siempre ha sido una constante, inclusive en la actualidad que en determinadas estaciones, no lleva agua, por lo que desde la época musulmana, estos habitantes, agricultores en su inmensa mayoría, vieron una oportunidad en este sentido para mejorar el riego de sus tierras con la construcción de un sistema de caminos de agua, jerarquizado en acequias, brazales, ramales e hijuelas, donde previamente se embalsa el agua en una presa, el azud de Mutxamel. A partir de ella, dará comienzo el recorrido de la acequia Mare, que será la principal arteria de este sistema hidráulico que transcurre su recorrido en tierras de Mutxamel y Sant Joan.  

El río nace en la Hoya de Castalla y desemboca en el municipio de El Campello, recibiendo diversos nombres durante su recorrido de más de 20 km. En su nacimiento, próximo a Castalla y hasta la presa de Tibi, se le denomina río Verde. A partir de aquí cambia de nombre a río Monnegre aguas abajo de la presa como consecuencia del color que toma el agua al atravesar un manto de calizas negras, cruzando el término de Xixona. Recibe las aguas del barranco de Xixona y ya en término de Mutxamel, desvían íntegramente las aguas para el riego en el primer azud, Vell, denominándose a este cauce río Seco, haciendo alusión a un cauce sin agua.

El desarrollo de la Huerta y la primitiva red de brazales fue realizado por la cultura musulmana en manos de los almohades, entre los siglos XII y XIII. En ella había dispersas por el campo numerosas alquerías cuya toponimia ha llegado hasta nuestros días con los nombres de Lloixa, Benitia, Benialí, Benimagrell, Almaxà… todas, conectadas por sendos caminos que facilitan la comunicación de los habitantes de la Huerta y diversas poblaciones vecinas de costa y montaña. 

Los caminos de herradura fueron protagonistas del comercio de las cosechas cultivadas en la Huerta, donde destacan las pasas de uva de la variedad Moscatel e higos que, junto con las almendras, elaboran el pan de higo, sin olvidar la producción de miel para la elaboración de postres. En los meses de la trilla, los labradores se concentran en las eras,  donde separan el grano de la paja para la elaboración de pan. Otro de los productos destacables fue la recolección de fibras vegetales para la manufactura, siendo la barrilla de Alicante el producto estrella, acompañado de la lana o el lino. Los mercaderes fueron los encargados de la distribución de productos locales por todo el Mediterráneo a través del puerto de Alicante, además de introducir en el mercado otros artículos de importación de gran demanda como era la seda o las especies de países lejanos.

Los musulmanes tomaban las aguas del río Monnegre desde el Azud Vell, como lo llamaron los cristianos, tras su conquista, al azud de Mutxamel. Este azud se encuentra en la partida de L’Almaina de Mutxamel. Su función era distribuir las aguas de las avenidas y regar l’Horta d’Alt, será la primera zona regable comprendida entre los campos de Mutxamel, Tángel, Sant Joan y Benimagrell hasta alcanzar en menor extensión las zonas altas del Palamó y Condomina. 

Desde Azud Vell se desviaban las aguas por la margen derecha del río dirigidas por la sèquia Mayor, también conocida como Mare o Consell, principal arteria del sistema de riegos andalusí en nuestras tierras regando los campos a manta, en que que consiste llenar la parcela de agua. La tierra se trabaja con el arado de reja y cultivaban todo tipo de frutales y hortalizas e higos, alternándose con cultivos propios de secano con algarrobos, almendros, olivos y viñedos, convirtiéndose en la base alimenticia de estos moradores junto con el cultivo de cereales y la cría de ganado ovicáprido. 

De esta época también conocemos la importancia del abastecimiento de aguas provenientes de los manantiales, registrando en la Albufereta, una noria para la extracción mecánica del agua subterránea, muy próxima al cementerio musulmán, la maqbara, sobre las ruinas romanas del Monte Tossal. Tierras más arriba, en la rambla de Orgegia, se documenta otra fuente, donde los musulmanes cavan una mina a modo de qanat para reconducir y embalsar las aguas en una balsa de grandes dimensiones, explotada en la actualidad y, desde allí, conducirlas por las acequias para el riego de los campos de Orgegia.

Una vez conquistadas las tierras a los musulmanes, los cristianos mejorarán el sistema de regadío, construyéndose en 1377, aguas abajo del Azud Vell, el Azud Nou o de Sant Joan, también llamado Azud del Pas de Busot. Esta obra favoreció el aumento de la superficie regada, en la parte más baja de la cuenca, la llamada l’Horta de Baix, que multiplicará la extensión de cultivos, y será cuando se planten nuevas variedades de uva, introduciendo la Monastrell para la elaboración de vino en los campos de Sant Joan, Benimagrell, Santa Verónica (Santa Faz) y Condomina a través de las aguas llevadas por la nueva acequia Gualeró o Goleró. Con esta nueva incorporación, se duplica el caudal de la acequia Mayor a su paso por Sant Joan. Además, se aumenta el brazal de Benitia que cruza por la parte más alta del Gualeró, y en San Juan, en el margen izquierdo se construye el brazal de Moletes y en el derecho, se recrece el brazal de Maimona o Benialí.

Durante el reinado de Felipe II será cuando se ejecute la gran obra de ingeniería que beneficiará a la Huerta de Alicante con la ejecución de la mayor construcción hidráulica de toda Europa, el Pantano de Alicante, a 22 km de la Huerta. El pantano fue realizado a finales del siglo XVI (1580-1594) y toma el nombre de Alicante ya que, aunque esté situado en el término municipal de Tibi, fue construido y pagado por y para los alicantinos. Era imperiosa la necesidad acuciante de embalsar agua del río Verde para poder regar los campos de la Huerta en períodos clave del ciclo agrícola y por otro, el deseo de evitar que los caudales extraordinarios, producto de las precipitaciones torrenciales, se perdieran en el mar. 

Tras la conquista cristiana en nuestras tierras, el agua del Monnegre fue repartida a los nuevos pobladores por Alfonso X, momento en que debió reorganizarse todo el sistema del regadío islámico. El agua de avenidas se regulaba a través de lladres o aliviaderos cuyos azuteros, oficio que se hereda de padres a hijos, eran avisados por el sonido de las campanas de las ermitas que estaban emplazadas por todo el cauce, siendo la primera la del pantano para dar aviso de la llegada del aiguadut o aguas pluviales. 

Tras la entrada en servicio del pantano de Tibi en 1594, se genera una nueva clase de agua, llamada agua nueva, que era el agua embalsada en el pantano proveniente de avenidas de lluvias esporádicas y que tiene la particularidad de estar unida a la tierra. Este agua se diferenció del agua vieja, como así la denominaron, para distinguirla de la otra, que corresponde a las aguas del caudal del río Monnegre. Los aguatenientes e interesados con carácter especulativo, eran los titulares de las aguas viejas, separadas de la tierra desde la conquista cristiana, lo que tras la incorporación del agua nueva en 1594 a los nuevos poseedores de agua se les denominó terratenientes, heredados o regantes. 

De esta época tenemos noticias de otra construcción para embalsar aguas de avenidas. Será siguiendo el barranco que atraviesa el Palamó, donde a la altura de la balsa musulmana, se construye el azud de Orgegia,  tomando el nombre de la partida en la que está enclavado, que ayuda en  el riego de estas aguas en l’Horta de Baix hasta la desembocadura en la Albufera.

La toponimia Albufereta, nos recuerda la lengua de agua de costa que existió desde antiguo y que se introducía en la desembocadura del barranco de Maldo. Aunque también puede hacer referencia, una vez más, a la retención de agua por medios humanos. En concreto, en 1690, los alicantinos realizan obras en la desembocadura de la Albufereta para la construcción de una presa. Los interesados quisieron contener las aguas de avenida en ese punto para regar más campos colindantes, pero las sucesivas condiciones de insalubridad que se daban como describen los habitantes de Alicante, decidieron que, a partir de 1704, desecar la Albufereta y ganar superficie de cultivo. Esta presa llegó hasta nuestros días con la denominación de presa Mollet, enclave primordial para cruzar el barranco por el camino histórico del Xiprer o Ciprés o antic camí de Silla.

A partir de 1811, hay constancia de las intenciones por parte de muchos labradores de la partida de Campello, situada en la margen izquierda, de la necesidad de portar aguas a estos campos de secano de Campello. Para ello se manda construir el tercer azud del cauce bajo, tras pasar los dos primeros, se escoge un lugar determinado y se construye una obra menor a los dos anterior, el azud del Campello y la acequia Cerdá que, debieron quedar terminados hacia 1843, distribuyendo las aguas en las inmediaciones de las partidas de Campello y Les Coves. Un año antes, fuera del caudal entre el Azud Vell y Nou, se construye el depósito de agua el Pantanet, agrandado en 1847 y que actualmente hace las funciones de partidor, distribuyendo los caudales a las acequias.

Durante todo el río Monnegre, en sus tres cauces, alto, medio y bajo se mandó construir molinos harineros para el abastecimiento de los lugareños. En el cauce bajo, sabemos de la existencia del Molí Nou, alimentado por el caudal del Monnegre documentado desde el siglo XVI, como se atestigua en la cartografía de la época Moderna. De la época de la acequia del Gualeró, donde confluyen las aguas de esta acequia con las de la acequia Mayor, se construyó el Molí del Rei. 

Los molinos hidráulicos utilizan como fuente de energía el agua, por ello se tienen que construir cerca de ríos o acequias que portan una considerable cantidad de agua, que será la fuerza motriz del molino. La energía utilizada era el agua conducida por una acequia hasta un depósito donde se almacenaba hasta su utilización en el proceso de la molienda. Después de ser utilizada, era devuelta al río o la acequia.

En los cauces alto y medio se registran hasta catorce molinos que, con el tiempo, algunos propietarios lo han transformado en vivienda residencial. Otros, en cambio, han desaparecido o están en peligro de desaparecer. En el cauce bajo, tras pasar el Molí Nou se sabe que estaban en funcionamiento hasta ocho molinos, seis movidos por la fuerza de la acequia Mayor en término de Mutxamel, y dos, el molino del Rei y molino de Maimona, que aprovechan la fuerza motriz de las aguas de la Mayor y del Gualeró en término de Sant Joan. Hay que resaltar que estos molinos no siempre estuvieron en funcionamiento ya que, en periodos de sequía no corría suficiente agua como también los problemas derivados del mantenimiento de las infraestructuras hidráulicas, como acequias anegadas de lodo, hacía imposible trabajar en la molienda. Frecuentemente, muchos hortelanos tuvieron que llevar sus cosechas a moler a los molinos distribuidos en el río Vinalopó. Como curiosidad hay conservado en la Huerta de Alicante de época Moderna un molino de viento igual que el que debió existir en la Huerta de Sueca, a la altura del monte de la Montañeta de Alicante. 

Las dificultades por la necesidad del agua, sobre todo en periodos de sequía, a finales del siglo XIX la Huerta de Alicante.